Pollo frito, mandu y kimchi fueron parte de la propuesta gastronómica del Hola Corea en La Plata, donde Pedro Rim compartió los sabores, las tradiciones y los desafíos de la cocina coreana.
El Café de las Artes del Pasaje Dardo Rocha se convirtió en un espacio para descubrir la gastronomía coreana durante el festival Hola Corea, realizado en La Plata. Allí, los restaurantes Kikiriki y Annyeong ofrecieron una variedad de platos típicos que acercaron al público a los sabores y las tradiciones culinarias de Corea del Sur.
Invitado por la Embajada de Corea en Argentina, Pedro Rim, fundador de Kikiriki, participó de la propuesta gastronómica y compartió con Medios UNLP los desafíos de trasladar su cocina desde el barrio porteño de La Paternal hasta La Plata. El equipo debió adaptar la preparación de los platos y su dinámica de trabajo a los recursos disponibles en el lugar, con el objetivo de ofrecer una propuesta variada que conservara los sabores característicos de la gastronomía coreana.
Entre las opciones se destacaron el pollo frito coreano, una de las especialidades de Kikiriki, y las mandu, pequeñas empanaditas rellenas, además de otras preparaciones elaboradas en colaboración por ambos restaurantes. La propuesta también incluyó bebidas, gaseosas de origen coreano y kimchi, un alimento fermentado tradicional de esa gastronomía. Los aromas de la cocina atrajeron a quienes recorrían el Pasaje Dardo Rocha y se acercaban a conocer la oferta.
Una historia familiar detrás de la cocina
Pedro Rim llegó a Argentina junto a sus padres durante la década de 1980. Aunque creció en el país, las costumbres que compartía con su familia mantuvieron presente la cultura coreana en su vida cotidiana. Entre ellas, la cocina ocupó un lugar central y contribuyó a desarrollar su interés por los sabores tradicionales.
Esa relación con la gastronomía también lo volvió exigente a la hora de reconocer una preparación auténtica. Rim recordó una experiencia en una exposición en la que probó un producto presentado como kimchi, pero cuyo sabor le resultó muy diferente del tradicional. Según contó, la preparación le recordó al chucrut. La anécdota refleja la importancia que le asigna a respetar las características de cada plato y a no confundir las recetas coreanas con otras elaboraciones.
Su vínculo con la gastronomía también está atravesado por una tradición familiar. Durante su infancia, Pedro recorría restaurantes junto a su padre, una costumbre que años más tarde lo llevó a replicar esa experiencia en Argentina con su esposa, Claudia Kang, y sus hijas. Esa curiosidad por descubrir nuevos sabores acompañó su formación en cocina, donde se desempeñó como chef, sushiman y parrillero, hasta que decidió abrir su propio restaurante.
Kikiriki abrió sus puertas en 2021 en el barrio porteño de La Paternal. Su nombre remite al canto del gallo y hace referencia a una de las especialidades de la casa: los platos de pollo, entre ellos el pollo frito al estilo coreano. Actualmente, Pedro lleva adelante el emprendimiento junto a su esposa.
Difundir la cultura coreana a través de la gastronomía
Además de su trabajo en el restaurante, Rim es vicepresidente de Hansang, la Asociación de Gastronómicos Coreanos en Argentina, presidida por Andrés Chun, dueño de Maniko. La organización civil fue fundada en 2021 con el objetivo de difundir la cultura y la gastronomía coreanas en Argentina y Latinoamérica.
A través de la asociación, sus integrantes impulsan encuentros, ferias y otras actividades gastronómicas en articulación con la Embajada de Corea en Argentina. Estas iniciativas buscan ampliar el conocimiento de la cocina coreana y generar espacios para que más personas puedan acercarse a sus sabores.
Sin embargo, sostener una propuesta gastronómica de estas características implica superar distintas dificultades. Rim señaló que el trabajo no consiste únicamente en ofrecer un producto, sino que también requiere atender las condiciones de higiene del establecimiento y del personal. A eso se suma la disponibilidad de ingredientes: algunas materias primas habituales en Corea no se consiguen fácilmente en Argentina, lo que limita las posibilidades de reproducir determinadas preparaciones.
Otro desafío es adaptar el nivel de picante al paladar local. Según explicó Rim, muchas personas en Argentina no están acostumbradas a la intensidad que puede tener la comida coreana. Por eso, en Kikiriki ofrecen tres niveles: leve, moderado y uno más intenso, aunque todavía moderado en comparación con el que suele consumir una persona adulta en Corea.
Para Rim, el picante debe sentirse sin tapar los demás sabores, de modo que puedan distinguirse y disfrutarse todos los ingredientes.
El cocinero también recordó que, cuando comenzó con su emprendimiento, la propuesta de vender pollo frito coreano despertaba sorpresa entre algunos clientes. La pregunta «¿pollo?» resumía, según contó, el desconocimiento que todavía existía sobre ese tipo de preparación.
Una gastronomía con historia y variedad
Para Rim, la diversidad de la cocina coreana está vinculada con la larga historia del país, que supera los cinco mil años. Sus platos, ingredientes y formas de preparación reflejan distintas etapas de abundancia y escasez, así como las costumbres que se transmiten entre generaciones.
Entre las preparaciones que recomienda probar se encuentra el bulgogi, elaborado con finas láminas de carne marinadas en una mezcla de sabores dulces y salados; el kimchi, un fermentado tradicional de vegetales; y el bibimbap, un plato de arroz acompañado por distintas verduras y otros ingredientes.
Rim considera que acercarse a esta gastronomía requiere animarse a salir de las elecciones habituales y explorar nuevas combinaciones. En ese sentido, invita a los comensales a no limitarse a los platos que ya conocen y a descubrir la variedad de la cocina coreana, teniendo en cuenta también las distintas preferencias alimentarias.
Aunque el festival Hola Corea llegó a su fin, quienes quieran seguir explorando esta gastronomía pueden consultar las actividades de Hansang y la programación del Centro Cultural Coreano, que ofrecen oportunidades para conocer más sobre la cultura de Corea del Sur.
Por Angela Lucía Durandal (estudiante de la FPyCS-UNLP y participante del Programa de Prácticas en el portal Medios UNLP) y Angela Mendoza (estudiante de la FPyCS-UNLP y tutora del Programa de Prácticas en el portal Medios UNLP).







