El taller de K-pop fue una de las propuestas de la segunda jornada de Hola Corea, donde participantes de distintas edades aprendieron y practicaron coreografías de BTS.
La segunda jornada de Hola Corea, que finalizó el sábado en el Pasaje Dardo Rocha, tuvo al baile como uno de sus principales protagonistas. El taller de K-pop convocó a participantes de distintas edades que se animaron a aprender y practicar coreografías de BTS, de la mano de la profesora Yamila Arias.
La actividad contó con dos clases especiales en las que se trabajaron las coreografías de “Mic Drop” y “Fire”. Arias, profesora de danzas especializada en K-pop y con formación en jazz, ritmos latinos y urbanos, estuvo a cargo de ambas propuestas.
Una actividad para todas las edades
El taller comenzó a las 14:30 frente al escenario. La primera coreografía fue “Mic Drop”, una canción de gran intensidad que exigió coordinación y resistencia física a quienes participaron.
La profesora fue descomponiendo la coreografía en diferentes secuencias para facilitar el aprendizaje y explicar, además de los pasos, algunos aspectos técnicos del baile. El objetivo no era solamente reproducir los movimientos, sino comprender la particularidad de cada canción.
“Cada canción de K-pop tiene su propia impronta”, explicó Arias durante la clase.
Después de trabajar cada secuencia por separado, la música volvía a sonar para que los participantes pudieran unir los movimientos y ejecutarlos siguiendo el ritmo original.
En la segunda clase llegó el turno de “Fire”, otra de las canciones emblemáticas de BTS. Con una coreografía más rápida y marcada, la propuesta atrajo a nuevos participantes, entre ellos varias personas adultas que se sumaron a seguir los pasos frente al escenario.
Al igual que en la primera clase, la coreografía se enseñó de manera progresiva, con cada movimiento trabajado por separado antes de incorporarlo a la canción completa.
El acompañamiento de las familias
Mientras la actividad se desarrollaba frente al escenario, también había familias y acompañantes que observaban desde los laterales de la pista. Algunos seguían atentamente los movimientos y otros alentaban a quienes participaban del taller.
Para varios de los niños y niñas presentes, Hola Corea representó una oportunidad para acercarse a diferentes expresiones de la cultura coreana y compartir ese interés con sus familias.
El encuentro también funcionó como una forma de acercamiento para quienes no habían podido asistir a los recitales de BTS realizados en La Plata. Para algunas familias, acompañar a sus hijos e hijas en el taller significó encontrar otra manera de compartir su vínculo con el grupo surcoreano.
El baile como espacio de intercambio cultural
Las coreografías de K-pop se convirtieron en mucho más que una forma de acompañar las canciones. Para quienes integran esta comunidad, también representan un espacio de encuentro, aprendizaje e intercambio cultural.
El género incorporó influencias de distintos estilos de danza y desarrolló una identidad propia, en la que los movimientos acompañan los conceptos y las características particulares de cada canción.
Durante una entrevista posterior al taller, Arias destacó el crecimiento que esta práctica tiene en América Latina y señaló que continuará expandiéndose, especialmente a partir de la aparición de grupos latinoamericanos e internacionales que toman elementos de la industria musical coreana.
En este sentido, el K-pop también funciona como una puerta de entrada a otros aspectos de la cultura surcoreana. A través de las canciones, los bailes y los encuentros entre fans, quienes participan pueden compartir intereses, aprender nuevas coreografías y construir espacios de pertenencia.
El taller de Hola Corea mostró así una de las dimensiones de este fenómeno: el baile como punto de encuentro entre generaciones y como una forma de acercamiento a la cultura coreana desde la música y el movimiento.
Por: Luna Garcilazo Ana (Estudiante FPYCS UNLP/ Programa de prácticas en el portal Medios UNLP)







