Tras la viralización de videos en Tik Tok de dos estaciones de servicio donde desaparecen a mujeres en bolsas de consorcio como un chiste, el triple femicidio de Florencio Varela se presenta como el penoso resultado de una sociedad donde las mujeres son cosas a exterminar y sus cuerpos objetos a disciplinar. En el programa No Somos Candidatos de Radio Universidad, Fernanda Cotella analiza las variables fundamentales que atraviesan la problemática.
En el último tiempo, suele ocurrir que las cuestiones de género se imponen como polémicas o repudios generalizados de colectivos feministas a contenidos que aparecen en redes sociales o streamings, espacios donde no existe regulación y afloran los discursos de odio, misóginos y homofóbicos. La falta de políticas públicas vinculadas a la temática, el desconocimiento de la desigualdad y el ataque constante del gobierno, incitan a un lenguaje y a prácticas en las que prevalece la crueldad hacia las mujeres y las diversidades.
En este contexto, hace una semana se viralizó un video de Tik Tok donde, a modo de broma, empleados de una estación de servicio en la localidad de Crespo, Entre Ríos, golpean a una mujer y se deshacen de ella en una bolsa de consorcio que suben a una trafic blanca. Luego apareció otra grabación en el mismo sentido, en una estación YPF, en Marcos Juárez, Córdoba. Unos días más tarde se supo que formaban parte de un Trend (tendencia) donde empleadas y empleados rechazan a la persona CM (Comunitiy Manager). En otros países expresan el cansancio de tener que grabar cosas para las redes con carteles y frases; en Argentina se bromea con un femicidio: un sketch sobre matar a una mujer, desparecerla, para que no “joda”. Las empresas emitieron disculpas públicas, esto ya no alcanza.
La socióloga Rita Segato define estos hechos como una “pedagogía de la crueldad”, es decir, actos y prácticas que “enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas”. Los cuerpos de Morena Verdi (20), Brenda Del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15) aparecieron en Florencio Varela días después de que se viralizaran los videos, estaban torturados, enterrados, descuartizados. Dos de ellos, en bolsas de consorcio.







