En el programa No Somos Candidatos de Radio Universidad de La Plata, Fernanda Cotella, analizó el doble femicidio cometido el 11 de octubre en Córdoba. El presunto femicida, es el fundador del grupo antifeminista Varones Unidos en Uruguay.
Pablo Laurta había ingresado ilegalmente al país. Antes de hacerlo, contrató un auto para viajar a Santa Fe, cuyo conductor apareció días después brutalmente asesinado. El 12 de octubre fue detenido en un hotel de Gualeguaychú junto a su hijo, tras el doble femicidio de la madre y la abuela del niño.
Laurta actuaba movido por el odio. Tenía una orden de restricción que le prohibía acercarse a su expareja, la cual había vencido apenas dos días antes, el 10 de octubre. Luna Giardina, su exmujer, contaba con un botón antipánico que se activó demasiado tarde: el sistema de protección judicial falló.
Ella había presentado tres denuncias, una de ellas por intento de asesinato mediante asfixia, y se había visto obligada a huir de Uruguay. Laurta, figura pública en ese país por organizar actividades que promovían el odio hacia las mujeres, mantenía vínculos con los ideólogos cercanos al presidente Javier Milei, Nicolás Vásquez y Agustín Laje. Además, solía proclamarse víctima de falsas denuncias en su contra.
Luego de este caso, los femicidios se incrementaron: 9 femicidios en 5 días. Organizaciones feministas buscan declarar la emergencia por la violencia de género, la ministra Patricia Bullrich dijo que el feminismo extremo genera un “desequilibrio social” que lleva a la violencia:
“Si vos lo que hacés es generar una idea de que vos estás, digamos, empoderada, vos tenés el poder y sos capaz de pisotear a cualquiera, ¿no? No importa si a hombres, si a tu madre, si a tu padre, si a alguien lo pisoteás, finalmente lo que te termina pasando es que se te viene en contra”, declaró la ministra.
“Todo femicidio es político” dicen desde Ni Una Menos, la organización que lucha contra la violencia hacia mujeres y diversidades. Las conexiones y narrativas que sostienen la supremacía del masculinismo nos hablan de misoginia como política de estado, un poder que lejos de ser virtual es real y opera en el cuerpo de las mujeres.
Si sufrís violencia por cuestiones de género llamá al 144.
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