El histórico centro cultural celebra su 25° aniversario con actividades y destaca su crecimiento sostenido y su compromiso con el territorio
El Centro Cultural Macá Eco Lógico, ubicado en una casona centenaria en 4 y 425, cumplió 25 años y, en ese marco, lleva adelante una serie de celebraciones conmemorativas. Por este motivo, las Corresponsalías Barriales de la Prosecretaría de Medios y Publicaciones de la UNLP entrevistaron a Sebastián Claramunt, presidente de la asociación civil que conduce el espacio.
El aniversario comenzó a celebrarse con una jornada rea
lizada el pasado 11 de abril, que reunió a una gran cantidad de vecinos y propuestas culturales. Según detalló el entrevistado, Hubo feria, apertura del vivero Macá, muestras del taller de ropa de diseño “33” y de la productora cultural Macanuda. También se desarrollaron talleres abiertos de folklore, tango y percusión africana, además de presentaciones musicales y artísticas como Batuque Villa Elisa, la Murga La Descolgada y el Sur Trío de Ezequiel Jussid.
“El encuentro tuvo un fuerte sentido comunitario, con mucha participación y acompañamiento de distintas organizaciones e instituciones”, remarcó Claramunt, quien también destacó el apoyo de áreas municipales y espacios culturales de la región.
Sebastián, quien además es docente y trabajador social, señaló que a lo largo de estos 25 años Macá fue creciendo y consolidándose como un espacio profundamente arraigado en el territorio. Según explicó, uno de los desafíos iniciales fue fortalecer el vínculo con la comunidad de Villa Elisa, ya que sus impulsores residían en City Bell. Con el tiempo, organizaciones sociales, vecinas y vecinos comenzaron a apropiarse del lugar, generando una amplia oferta de talleres y actividades.
Entre las experiencias destacadas a lo largo de 25 años, el referente cultural recordó el taller de cerveza artesanal que comenzó en 2002, mucho antes del auge de este tipo de producción en la región. “Muchos de los que hoy tienen emprendimientos se formaron en ese espacio”, señaló.
Actualmente, el centro cultural alberga múltiples iniciativas productivas y culturales, y se sostiene gracias al trabajo colectivo de quienes lo integran. “Nos consideramos trabajadores de la cultura, sosteniendo el espacio con mucho amor y organización”, expresó.
Otro de los pilares fundamentales del Macá es su vínculo con la universidad pública. Distintas carreras de la UNLP realizan prácticas en el espacio, fortaleciendo una articulación que, según su presidente, “es clave para potenciar el trabajo comunitario”. Además, el centro forma parte de una extensa red de instituciones de Villa Elisa, entre ellas bibliotecas populares, centros de fomento, casas del niño y organizaciones de derechos humanos, con las que articula acciones de manera permanente.
Sobre Macá Eco Lógico: historia y horizonte
El dirigente subrayó la importancia de acercar propuestas culturales a la comunidad local: “La idea es que las vecinas y vecinos no tengan que irse a La Plata para acceder a una obra, una película o un recital, y que quienes producen cultura también puedan hacerlo desde su propio territorio”. El nombre del centro cultural también funciona como sigla: MACÁ significa Música, Arte, Cultura y Ambiente.

Macá Eco Lógico: Foto año 2002
A su vez, remite al macá tobiano, un ave de la Patagonia argentina distinguida por su llamativo plumaje blanco y negro, que habita lagunas de las mesetas elevadas de Santa Cruz, donde se reproduce. Actualmente enfrenta un serio riesgo de extinción debido a la marcada reducción de su población, estimada entre 1.000 y 10.000 individuos, a pesar de los esfuerzos de conservación y educación ambiental.
En cuanto al lugar donde funciona Macá, ubicado en 4 y 425, el presidente reconstruyó los orígenes de la casona, que se remontan a la década de 1920, cuando pertenecía a la familia Omentari, en una época en la que la zona era casi rural. Con el paso de los años, el espacio se transformó en una fábrica de cerámicos, que funcionó hasta la crisis de 2001. Ese mismo año, Elsa Araujo y David Idwar adquirieron el inmueble con el objetivo de convertirlo en un centro cultural.
“Desde el inicio hubo una decisión muy significativa, tanto simbólica como material, de poner una casa tan importante a disposición de la comunidad”, destacó Claramunt, quien subrayó el rol clave de sus fundadores en la gestación del proyecto. Con una historia marcada por la participación, la autogestión y el compromiso social, el Centro Cultural Macá continúa proyectándose como un espacio clave para la vida cultural de Villa Elisa.
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