La ex presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica cuestionó el ajuste y advirtió sobre sus consecuencias para el desarrollo científico nacional.
Esta semana, más de un centenar de trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), fueron despedidos por decisión del Gobierno nacional. La medida generó el rechazo de los empleados, que manifestaron su descontento con una protesta en la sede central del organismo, ubicada sobre la avenida del Libertador al 8250, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Durante la jornada, los trabajadores increparon al presidente de la CNEA, Martín Porro, quien ingresó al edificio acompañado por personal de Gendarmería. Posteriormente, efectivos de esa fuerza de seguridad fueron desplegados en el lugar mientras continuaba la protesta.
En diálogo con Crudo despertar, programa de FM 107.5 Radio Universidad, Adriana Serquis, diputada nacional por Río Negro de Fuerza Patria y presidenta de la CNEA entre 2021 y 2024, cuestionó la decisión del Gobierno y calificó los despidos como “un ajuste realizado con la excusa de la eficiencia para caerle bien a la sociedad, cuando en realidad se está desmantelando algo que es estratégico para nuestro país”.
La ex titular del organismo destacó la importancia del desarrollo nuclear argentino en un contexto internacional marcado por las disputas en torno a la soberanía energética y vinculó la medida con el futuro del Proyecto CAREM. “No es casual que estén socavando a la institución que es la madre de todo el sistema nuclear argentino, donde se estaba desarrollando el Proyecto CAREM. Justamente, muchas de las personas que despidieron estaban trabajando en ese proyecto”, sostuvo.
El CAREM es el primer reactor nuclear modular de potencia diseñado y construido íntegramente en Argentina. Su desarrollo comenzó en 2006 con el objetivo de abastecer de energía a regiones aisladas y contribuir a la investigación científica, la medicina nuclear y la producción de radioisótopos. Según explicó Serquis, la obra se encuentra aproximadamente en un 70% de ejecución, aunque permanece paralizada desde 2024 como consecuencia de los recortes presupuestarios y de personal.
Más adelante, la diputada enmarcó los despidos en lo que consideró una política de pérdida de soberanía tecnológica. “Acá hay una intencionalidad muy clara de ir destruyendo un proyecto propio. Eso se evidencia en las reuniones bilaterales que estuvimos teniendo con Estados Unidos”, afirmó.
Además, señaló que el deterioro salarial y la reducción del presupuesto impulsaron la salida de trabajadores altamente calificados de la comisión, muchos de los cuales pasaron a desempeñarse en Meitner, una empresa privada radicada en Bariloche con capitales estadounidenses. “Yo no estaría en contra de competir con otro proyecto de energía nuclear si eso no hubiera implicado el desmantelamiento del proyecto propio y haber regalado nuestro conocimiento de esta manera”, concluyó.
Por: Luca García Laval (estudiante FPyCS-UNLP/Programa de prácticas en el portal de Medios UNLP)
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