La histórica fábrica, que emplea a 130 trabajadores, advierte sobre el impacto en toda la cadena de la construcción.
La centenaria Cerámica Ctibor se suma al resto de las ladrilleras de la región y apaga sus hornos durante el invierno por la crisis energética.
En diálogo con 8 AM Arriba que vamos, por AM 1390 Radio Universidad, Eugenia Ctibor, presidenta de la histórica empresa que aportó los ladrillos para la construcción de la ciudad de La Plata en 1882, advirtió sobre la crítica situación que atraviesa el sector cerámico desde abril debido al desabastecimiento de gas. Según explicó, la falta de infraestructura para transportar el gas producido en el país y el elevado costo del combustible importado obligaron a paralizar la producción.
“Para que entiendan lo que significa ‘imposible’: nosotros solíamos pagar 2 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica) y ahora pasaríamos a pagar 25 dólares. Somos grandes consumidores de gas, así que ese costo es imposible de absorber. Por eso tuvimos que tomar la decisión de apagar los hornos y dejar de producir durante el período invernal”, explicó.
Cerámica Ctibor emplea a unas 130 personas y es la principal fabricante de ladrillos huecos de la ciudad. La empresaria señaló que la situación no afecta únicamente a su compañía, sino también al resto de las ladrilleras del Gran La Plata y de la zona sur del Gran Buenos Aires, que adoptaron la misma medida. “Esto impacta a todo el sector. Van a faltar ladrillos en el mercado”, advirtió.
Ctibor sostuvo además que la crisis energética se suma a un escenario complejo que la industria de la construcción arrastra desde hace más de un año. “En Argentina ya existe un importante déficit habitacional. No hay créditos, no hay incentivos y no hay recursos para que la gente pueda invertir en una vivienda. Desde hace un año y medio la construcción viene en crisis por ese motivo, y esta situación agrava aún más ese panorama”, afirmó.
En ese marco, cuestionó la falta de infraestructura para transportar el gas producido en Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo. “Argentina tiene gas. Lo que faltan son las obras para trasladarlo desde Vaca Muerta hacia las distintas regiones del país. Esa infraestructura todavía no está terminada y, por eso, el gas no llega donde tiene que llegar”, sostuvo.
La empresaria explicó que, ante esa limitación, muchas industrias deben recurrir al gas importado, cuyo precio resulta considerablemente más elevado. Además, cuestionó la política del Gobierno nacional frente a la coyuntura. “Lo que ha hecho este gobierno es no permitir ningún tipo de financiamiento para poder atravesar este sobrecosto”, concluyó.
Por: Luca García Laval (estudiante FPyCS-UNLP/Programa de prácticas en el portal de Medios UNLP)
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