El integrante de HIJOS repasó su historia familiar, el nacimiento de la organización y la vigencia de la militancia colectiva.
En el programa “30 años, 30 hijxs, una misma historia”, de UNLP TV, Carlos “Cascote” Bertola reconstruyó una historia atravesada por el terrorismo de Estado, el surgimiento de HIJOS y la importancia de sostener la memoria a través de la militancia.
Una identidad atravesada por la dictadura
Bertola contó que su historia comenzó incluso antes de su nacimiento. Susana Inés Virto y Adelqui Rubén Bertola, sus padres, militaban en la clandestinidad cuando él nació en Bahía Blanca. Ellos eligieron el apodo “Cascote” como una expresión del mundo que imaginaban construir. “Querían un hijo, en el mundo que soñaban, en ese mundo revolucionario, humilde como un cascote o una gramilla”, recordó.
Vivió con sus padres hasta los tres años. Luego del asesinato de ambos a manos de la dictadura, permaneció secuestrado durante un mes hasta que su abuela materna logró recuperarlo y hacerse cargo de su crianza.
Muchos años después, el nacimiento de HIJOS le permitió reconstruir una parte de su identidad. Durante un homenaje realizado en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, antiguos compañeros de militancia de sus padres volvieron a llamarlo por el apodo de su infancia. “Ahí apareció ese reencontrarme con ese apodo, que hoy llevo con orgullo”, expresó.
Para Bertola, esa experiencia representa mucho más que una recuperación personal. “La victoria política más grande que tenemos es esa continuidad. Ver que nuestros hijos siguen militando, buscando ideas de revolución en su tiempo histórico, es la certeza de que no nos han vencido”, afirmó.
La organización como forma de resistencia
Al recordar la década de 1990, Bertola vinculó el nacimiento de HIJOS con otras experiencias de organización popular que surgieron frente a la crisis social. Primero participaron en comedores, merenderos y espacios de apoyo escolar. Más tarde, esos mismos espacios comenzaron a debatir el desempleo y a organizarse en los barrios.
“Pusimos un cartelito que decía ‘hoy vamos a discutir la falta de trabajo’ y empezaron a hacerse asambleas en los barrios”, relató. Para él, esas experiencias integraron una misma resistencia colectiva que unió la lucha por los derechos humanos con el movimiento estudiantil y otras formas de participación política.
Al reflexionar sobre el presente, sostuvo que el principal desafío consiste en recuperar la capacidad de imaginar un proyecto transformador sin abandonar las prácticas colectivas construidas durante décadas. “Por ahí lo más difícil es volver a hablar de revolución”, señaló.
Sin embargo, consideró que todavía existen bases sociales desde las cuales reconstruir la organización. En ese camino, reivindicó el papel de HIJOS como una herramienta para mantener viva la memoria y los ideales de la generación de sus padres. “El primer rol es mantener viva la lucha y el mundo que soñaron nuestros padres”, concluyó.
Por: Elías Almeyda Palma (Estudiante FPyCS – Programa de prácticas en el portal Medios UNLP).epasó su infancia, el surgimiento de HIJOS y la importancia de sostener los proyectos colectivos.
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