El especialista explicó los objetivos del encuentro celebrado en 1826 y reflexionó sobre las posibilidades de integración de América Latina en la actualidad.
A doscientos años del Congreso Anfictiónico de Panamá, el profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Santiago Liaudat, analizó el contexto histórico en el que se desarrolló ese encuentro impulsado por Simón Bolívar y reflexionó sobre la vigencia del proyecto de integración latinoamericana. Lo hizo durante una entrevista en el programa El pulki, que se emite por Radio Universidad AM 1390.
Durante la conversación, Liaudat explicó que la idea del Congreso comenzó a gestarse en 1822 y que finalmente se concretó en Panamá en 1826 con el objetivo de consolidar la unión entre los nuevos Estados independizados de la Corona española. Entre las iniciativas debatidas se encontraban el reconocimiento recíproco de la ciudadanía, acuerdos de cooperación política y militar, y mecanismos de integración económica.
El docente señaló que, tras los procesos de independencia, coexistieron dos proyectos políticos para la región. Por un lado, una propuesta impulsada por Simón Bolívar que buscaba construir una gran confederación de las ex colonias españolas. Por el otro, el proyecto de las élites locales, orientado a consolidar Estados nacionales separados, que finalmente terminó imponiéndose.
En ese sentido, recordó que los primeros acuerdos fueron suscriptos por Perú y la Gran Colombia, gobernados entonces por José de San Martín y Simón Bolívar, respectivamente. Más tarde se incorporaron Chile, México y las Provincias Unidas del Centro de América, conformadas por los actuales Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
Al referirse a la situación de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Liaudat explicó que el gobierno de Bernardino Rivadavia mantuvo una posición distante respecto del proyecto integracionista. Según sostuvo, la estrecha relación de ese gobierno con Gran Bretaña, interesada en una América Latina fragmentada para favorecer sus intereses comerciales, financieros y diplomáticos, contribuyó a obstaculizar la iniciativa.
Hacia el final de la entrevista, el profesor estableció un paralelismo entre aquel proceso histórico y la actualidad de la región. Consideró que, durante estos dos siglos, predominó la fragmentación política, aunque destacó la existencia de experiencias de integración que lograron sostenerse más allá de los cambios de gobierno, como el Mercosur, al que definió como “un tratado exitoso, aunque limitado, en la articulación de un bloque económico regional”.
Asimismo, subrayó que América Latina conserva una fuerte unidad cultural e histórica pese a su división política. En ese sentido, destacó el idioma compartido por la mayor parte de la región, los procesos migratorios entre los distintos países, la tradición religiosa y, principalmente, una historia común marcada por la experiencia colonial, los procesos económicos compartidos y el legado de los pueblos originarios.
Por: Isidro Scipione (Estudiante FPYCS UNLP/ Programa de prácticas en el portal Medios UNLP)
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