El analista internacional Rafael Araya explicó el origen de la ofensiva, el papel de Israel y los riesgos de una mayor escalada regional.
La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a colocar a Estados Unidos en el centro de la agenda internacional. Los ataques entre Israel e Irán, sumados a la posterior intervención estadounidense sobre instalaciones iraníes, incrementaron el riesgo de una confrontación regional y reavivaron la preocupación de la comunidad internacional.
En diálogo con Crudo despertar, por Radio Universidad FM 107.5, el analista internacional y exasesor de la Embajada Palestina en Argentina, Rafael Araya, sostuvo que el origen inmediato de la ofensiva debe entenderse a partir de la decisión del gobierno israelí.
El papel de Israel y Estados Unidos
Según Araya, “este ataque no fue promovido por Estados Unidos sino por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu”. A su entender, la ofensiva respondió a una estrategia impulsada por el gobierno israelí.
El especialista también vinculó las decisiones adoptadas por Washington con la situación política interna de Donald Trump. En ese sentido, afirmó que el mandatario “necesita con extrema urgencia declarar una victoria para poder sobrevivir políticamente dentro de Estados Unidos”, en referencia al escenario político que enfrenta en su país.
El estrecho de Ormuz, un punto estratégico
Araya también se refirió al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo y gas natural. Por ese corredor circula una parte importante del suministro energético global, por lo que cualquier amenaza de bloqueo genera preocupación en los mercados internacionales.
El especialista explicó que el estrecho volvió a convertirse en un punto de tensión entre Irán y Estados Unidos, ya que un eventual cierre afectaría el comercio internacional y podría provocar un fuerte aumento de los precios de la energía.
Mientras continúan los intercambios militares, organismos internacionales y distintos gobiernos reiteran los llamados al cese de las hostilidades y a la reanudación de las negociaciones diplomáticas para evitar una expansión del conflicto en Medio Oriente.
Por Angela Mendoza (Estudiante FPyCS-UNLP / Programa de prácticas en el portal de Medios UNLP).
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