El acceso cada vez más fácil a las plataformas de apuestas digitales enciende las alarmas entre especialistas, familias y docentes.
Las apuestas online se convirtieron en una problemática cada vez más visible entre adolescentes y jóvenes. A través de aplicaciones, sitios web, redes sociales e incluso videojuegos, las plataformas de juego llegan de manera constante a una población que pasa gran parte de su tiempo conectada. La facilidad de acceso, la publicidad permanente y la promesa de obtener dinero de forma rápida generan un escenario que preocupa a familias, docentes y profesionales de la salud.
En una nueva edición de Objetivo universidad, emitido por UNLP TV, dialogamos con Gabriela Bravetti, licenciada en Psicología, profesora, investigadora y extensionista de la Universidad Nacional de La Plata, y con Lucía Crespo, médica general y de familia e integrante del Colectivo de Reflexión sobre los Consumos. Ambas especialistas analizaron las causas que impulsan el crecimiento de este fenómeno y señalaron que las apuestas online deben entenderse dentro de un contexto atravesado por los consumos digitales, la hiperconectividad y la búsqueda permanente de gratificación inmediata.
Uno de los aspectos que más preocupa es el impacto sobre la salud mental. La ansiedad por ganar, la necesidad de recuperar el dinero perdido y la frustración ante las derrotas pueden generar estrés, angustia y dificultades para regular las emociones. En adolescentes, cuyo desarrollo emocional y cognitivo aún se encuentra en proceso, estas dinámicas pueden afectar la autoestima, la concentración y la construcción de vínculos saludables.
A diferencia de otras formas de juego, las apuestas online están disponibles las veinticuatro horas y pueden realizarse desde un teléfono celular en cuestión de segundos. Esta accesibilidad permanente dificulta establecer límites claros entre el entretenimiento y una conducta problemática. Además, los sistemas de recompensas instantáneas, las promociones y las notificaciones constantes están diseñados para sostener la atención y estimular la repetición de la conducta, generando una sensación continua de expectativa.
Las especialistas advirtieron que las consecuencias no se limitan al plano económico. Muchas veces aparecen sentimientos de culpa, vergüenza o aislamiento cuando las pérdidas comienzan a acumularse o cuando los jóvenes intentan ocultar sus hábitos de juego a familiares y amistades. En algunos casos, estas situaciones pueden derivar en cuadros de ansiedad, síntomas depresivos o dificultades para pedir ayuda.
Frente a este escenario, Bravetti y Crespo destacaron la importancia de fortalecer los espacios de diálogo en las familias, las escuelas y las organizaciones comunitarias. También subrayaron la necesidad de promover la educación digital y desarrollar estrategias de prevención que permitan identificar señales de alerta tempranas y acompañar a quienes atraviesan situaciones de consumo problemático vinculadas a las apuestas online.
Cada vez más adolescentes participan de estas plataformas sin dimensionar plenamente los riesgos asociados. La posibilidad de obtener ganancias rápidas, combinada con mecanismos diseñados para mantener el interés y fomentar la permanencia, puede afectar aspectos centrales de la vida cotidiana, como el rendimiento escolar, las relaciones familiares y el bienestar emocional. Ante una problemática que crece al ritmo de la tecnología, las especialistas coincidieron en que la prevención y la construcción de espacios de escucha resultan herramientas fundamentales.
Por: Gilda Fantin (Estudiante FPyCs UNLP / Programa de prácticas en el portal Medios UNLP)
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